Misión · Venezuela 2026
Topos Azteca en Venezuela: misión tras los terremotos de 2026
Topos Azteca se desplegó en Venezuela después de los terremotos que golpearon la costa norte del país el 24 de junio de 2026. Nuestro trabajo se concentró principalmente en La Guaira, donde durante más de 40 días realizamos labores de búsqueda, evaluación y recuperación entre estructuras colapsadas.
- Año
- 2026
- País
- Venezuela
- Ciudad o región
- La Guaira
- Tipo de emergencia
- Terremotos
- Brigada
- Topos Azteca / BIRTA
Los terremotos del 24 de junio
Dos fuertes terremotos, de magnitudes 7.2 y 7.5, sacudieron Venezuela con apenas segundos de diferencia y dejaron daños severos a lo largo de la costa. La Guaira estuvo entre las zonas más afectadas, con edificios colapsados y estructuras que requerían una evaluación cuidadosa antes de cualquier ingreso. Desde México comenzamos a movilizar personal y equipo mientras otros integrantes que ya se encontraban más cerca de la región se preparaban para incorporarse.
El desplazamiento también presentó dificultades desde el inicio. Los daños habían afectado parte del transporte aéreo hacia Caracas, por lo que fue necesario considerar rutas de llegada por Colombia y continuar por tierra. En una misión internacional, la búsqueda comienza mucho antes de tocar los escombros: hay que mover personas, herramientas y equipos hacia un escenario que sigue cambiando mientras la emergencia continúa.
Buscar dentro de un edificio colapsado
Al llegar a La Guaira comenzamos por recorrer y evaluar las estructuras en las que podíamos intervenir. Antes de ingresar observábamos la estabilidad visible, el tipo de colapso y los posibles accesos; después distribuíamos al equipo en grupos pequeños para avanzar por huecos, aperturas y espacios donde en ocasiones apenas cabía una persona. Retirar material no consiste simplemente en mover escombros: cada losa puede estar sosteniendo otra parte de la estructura y es necesario entender qué puede modificarse sin cerrar un espacio o provocar un nuevo derrumbe.
La búsqueda combina también momentos de trabajo intenso con periodos de silencio. Cuando existe una señal que puede provenir del interior, se detienen voces y herramientas para escuchar golpes, movimientos o cualquier sonido que permita orientar la siguiente revisión. Es una técnica sencilla, pero dentro de una estructura colapsada unos segundos de silencio pueden aportar información que no podría obtenerse de otra manera.
Tecnología para ampliar la búsqueda
Durante la misión utilizamos cámaras térmicas, cámaras telescópicas, sistemas acústicos, drones y otras herramientas especializadas. Una cámara puede introducirse por una abertura demasiado pequeña para una persona; un micrófono sensible puede ayudar a identificar un sonido detrás de varias capas de material; una lectura térmica puede señalar una diferencia de temperatura que merece ser investigada, y un dron puede mostrar el estado de una zona antes de que alguien tenga que ingresar.
Ninguno de estos equipos sustituye al rescatista ni ofrece por sí solo una respuesta definitiva. La información se analiza en conjunto con la estructura, los testimonios y lo que el equipo encuentra físicamente sobre el terreno. La tecnología sirve para reducir incertidumbre y orientar el siguiente paso, especialmente cuando avanzar unos metros puede requerir horas de trabajo.
La búsqueda en el edificio Tahiti
Una de las operaciones que concentró nuestros esfuerzos se desarrolló en los restos del edificio Tahiti, un inmueble de trece pisos donde continuaba desaparecido Fabio, un niño de nueve años. Al incorporarnos a ese punto realizamos pruebas sónicas y se registraron respuestas desde el interior de los escombros, por lo que la búsqueda continuó mientras existieran señales que justificaran seguir abriendo camino.
Días después realizamos también una prueba térmica en la zona que se estaba revisando. Las lluvias complicaron todavía más la operación y llegaron a colapsar parte de los túneles y accesos que los equipos habían abierto entre los escombros, obligándonos a recuperar terreno y volver a excavar. La búsqueda de Fabio muestra con claridad lo que puede significar una operación prolongada: escuchar, comprobar, avanzar lentamente y comenzar de nuevo cuando las condiciones obligan, sin dar por terminado un punto mientras todavía exista información que deba revisarse.
Más de 40 días de misión
Con el paso de las semanas la naturaleza del trabajo también cambió. En las primeras jornadas toda la atención se concentra en encontrar sobrevivientes, pero conforme transcurre el tiempo algunas operaciones pasan gradualmente a tareas de recuperación. Esa parte de una misión es diferente, aunque para las familias sigue teniendo un valor fundamental: localizar a una persona desaparecida permite terminar con la incertidumbre y comenzar una despedida.
Permanecimos en Venezuela durante más de 40 días. Cuando parte del equipo finalmente comenzaba el regreso a México, el terremoto del 10 de agosto en Colombia volvió a cambiar los planes y nos llevó directamente hacia Cali para iniciar una nueva misión.
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