Misión · México 2017
Topos Azteca durante el sismo del 19 de septiembre de 2017
Treinta y dos años después de los terremotos que dieron origen a nuestra historia, el sismo del 19 de septiembre de 2017 volvió a llevarnos entre estructuras colapsadas en Ciudad de México. Uno de nuestros principales puntos de trabajo fue el Colegio Enrique Rébsamen, donde participamos durante largas jornadas junto a cuerpos oficiales, especialistas y voluntarios.
- Año
- 2017
- País
- México
- Ciudad o región
- Ciudad de México
- Tipo de emergencia
- Sismo 19S
- Brigada
- Topos Azteca / BIRTA
Otro 19 de septiembre
El sismo de magnitud 7.1 ocurrió poco después de la una de la tarde y provocó el colapso de numerosos inmuebles en Ciudad de México y afectaciones en otros estados del centro del país. La fecha tenía para nosotros un significado inevitable: exactamente 32 años antes, el terremoto de 1985 había provocado la movilización ciudadana de la que nació nuestra brigada.
Aproximadamente una hora después del sismo, motocicletas de la policía recogieron en Ciudad Universitaria a Héctor Méndez y parte del equipo para trasladarlos hacia el Colegio Enrique Rébsamen. Llegamos minutos después y comenzamos a trabajar en una zona donde ya se concentraban familiares, cuerpos de emergencia y voluntarios.
Las primeras horas en Rébsamen
Durante más de veinte horas seguidas participamos en labores de remoción de escombros y detección de posibles señales de vida. La búsqueda exigía avanzar con cuidado entre una estructura que seguía siendo inestable y detener periódicamente el trabajo cuando los equipos de detección indicaban que debía hacerse silencio.
Esos momentos reunían a todos los presentes bajo una misma instrucción. Herramientas, voces y movimientos se detenían mientras sensores y rescatistas intentaban identificar cualquier señal procedente del interior. Después el trabajo continuaba, retirando material y abriendo accesos en coordinación con quienes operaban en otros sectores del colegio.
Una operación colectiva
En Rébsamen trabajamos junto con elementos de Marina, Ejército, cuerpos de emergencia, especialistas y una gran cantidad de voluntarios. La emergencia del 19S no perteneció a una sola brigada: en numerosos puntos de la ciudad coincidieron personas e instituciones con experiencias muy distintas, unidas por la necesidad inmediata de encontrar a quienes permanecían atrapados.
Fuera de las estructuras también se formaron cadenas para mover herramientas, agua, alimentos y materiales. Para quienes habíamos vivido la respuesta ciudadana de 1985, volver a ver a la ciudad organizándose espontáneamente frente a otro terremoto tenía una fuerza especial.
De 1985 a 2017
En 1985 éramos ciudadanos entrando entre los escombros durante una emergencia que había superado los recursos disponibles. Para 2017 regresábamos a una situación semejante después de más de tres décadas de experiencia acumulada en México y en otros países. Habían cambiado las herramientas, la organización y muchas de las personas que integraban el equipo, pero la razón de estar ahí seguía siendo la misma: buscar a quienes todavía podían encontrarse dentro.
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